GUERRA DE MALVINAS: Una historia de honor y respeto

 

El día 13 de Julio de 2015, se difundió en un grupo de la Red Social “Facebook” relacionado a ex Combatientes de la Guerra de Malvinas,  una nota publicada por el diario inglés “The Courier”. En ella, el ex soldado inglés Graham Ellis declaraba tener en su poder la placa identificatoria del Sargento Ayudante Ramón Gumercindo Acosta, muerto en combate en las Islas Malvinas el 10 de junio de 1982. Agregaba que conocía la trayectoria de ese destacado Héroe argentino y que su intención era devolverla a su Familia.  A partir de allí, se desarrollaron distintas gestiones que permitieron que el día 16 de octubre, la familia de fallecido Gendarme recibiera la preciada pieza identificatoria del Héroe Gendarme.

Durante la Guerra de Malvinas, el ex soldado británico Graham Ellis (Foto) tenía 21 años e integraba el 42º Batallón de Comandos británicos. Luego del combate del Monte Dos Hermanas que se había producido en la madrugada del 10 de junio, recogían las placas de los soldados muertos cuando fueron atacados por la artillería argentina. Minutos antes, Graham Ellis había tomado la placa del cuerpo del Sargento Ayudante Ramón Gumercindo Acosta, quien había muerto al recibir el impacto de un mortero. Acosta tenía 42 años e integraba el Escuadrón “Alacrán” de la Gendarmería Nacional Argentina,   que junto a los Comandos del Ejército,  habían  combatido heroicamente horas antes en uno de los enfrentamientos más duros y con mayores bajas para argentinos e ingleses.

 

Sin darse cuenta, Graham Ellis llevó la placa entre sus ropas y la mantuvo en su poder, encontrándola recién a su regreso a Inglaterra. Durante 30 años, la conservó y decidió conocer quién era el dueño de esa placa. A través de internet, conoció la destacada trayectoria profesional del fallecido Gendarme, incluyendo los reconocimientos que mereció tras su muerte. Por una cuestión de honor, Graham Ellis decidió difundir el tema y hacer conocer su intención de entregarla a la Familia Acosta. El diario “The Courier” publicó la nota el día 26 de noviembre de 2012 y sin embargo, nadie se comunicó con ellos.

 

Un relato en primera persona

En general, las notas publicadas por la Revista Digital “Informe de Patrulla” son redactadas ó recogidas de otros medios por distintos colaboradores. En este caso, la historia fue distinta y me puso como protagonista de esta acción.  En julio del 2015, el Comandante Daniel Palomo posteó en la red social Facebook,  la nota publicada por el diario “The Courier” en noviembre de 2012.

 

A partir de allí sentí la necesidad de conocer más acerca de esta historia y saber qué acciones se habían realizado,  ante la intención del ex soldado Graham Ellis de devolver la placa de identificación de Acosta a su Familia. Para ello, tomé contacto con el Comandante General retirado Ricardo Spadaro, quien fuera el Jefe de los Gendarmes en la Guerra de Malvinas. Asimismo, hablé con el Suboficial Mayor (VGM) Carlos Oliva, quien es el responsable de la Oficina de Veteranos de Guerra de Malvinas de Gendarmería y con otros amigos que habían combatido en las Islas. Mi motivación era conocer si esa devolución se había concretado ó si había alguna gestión oficial al respecto para no interferir en las mismas.

 

De las fuentes consultas recibí como respuesta que no existían gestiones al respecto. Ante esta situación y en representación propia, verifiqué la existencia del diario inglés de “The Courier” cuya edición digital está a disposición de los lectores en internet (www.thecourier.co.uk). Por correo electrónico, mantuve contactos con el Señor Graeme Strachan, editor responsable del periódico mencionado y le consulté sobre la nota publicada. En forma inmediata recibí su desinteresada colaboración para ubicar al ex soldado Graham Ellis, confirmando que aún mantenía la placa identificatoria en su poder y continuaba con su deseo de devolverla a la Familia Acosta.

 

De mutuo acuerdo y en un marco de absoluto respeto,  se tomó como premisa tratar el tema en reserva dada la alta sensibilidad del caso,  en especial para la Familia Acosta. Fueron varios meses de constantes mensajes y en todos ellos, se  destacó que “todos los familiares de los soldados muertos en las distintas guerras merecen recuperar los objetos que les pertenecieron y la Familia Acosta no era la excepción”.   Graeme Strachan es un periodista de larga trayectoria y conocía quién era el Sargento Ayudante Ramón Gumercindo Acosta. De ese modo, se inició una comunicación vía correo electrónico entre Graham Ellis y el autor de esta nota,  orientada a coordinar la devolución de la placa.

 

Dada la importancia que esta acción representaba, se decidió que la gestión se  realice a través de la Oficina de los Veteranos de Guerra de la Gendarmería Nacional Argentina.  Para ello, y previo acuerdo con su responsable, el Suboficial Mayor (VGM) Carlos Oliva, enviamos un mensaje al ex soldado Graham Ellis, aportándole todos los datos para que la placa llegue a su destino. Ellis  remitió la placa por correo a la dirección postal de la oficina de Veteranos en el Edificio “Centinela”, donde arribó el día 06/10/15. Por decisión de las autoridades de la Fuerza, se determinó que fuera entregada a la hija del Sargento Ayudante Acosta, Sandra Acosta, hasta tanto se realice una ceremonia oficial para la entrega del preciado objeto.

 

El día 16/10/15, el Suboficial Mayor (VGM) Carlos Oliva viajó a la ciudad de Jesús María en la provincia de Córdoba, con la misión de entregarle la Placa Identificatoria a su hija Sandra. Asimismo, le informó en persona las circunstancias y las gestiones que llevaron a la concreción de tal maravilloso acto humano. Por mi parte, mantuve una conversación telefónica con la hija del Sargento Ayudante Acosta, quien manifestó su gran agradecimiento a todos los que de una u otra forma, participamos de esta gestión. Ese agradecimiento incluye al ex Soldado Graham Ellis, quien con su actitud de caballerosidad y honor propio de un soldado profesional, colaboró desinteresadamente para que la Placa Identificatoria de nuestro Héroe pueda permanecer en manos de su Familia. Asimismo, agradeció profundamente la actitud del periodista Graeme Strachan del diario “The Courier”, quien colaboró para ubicar a Ellis y contactarnos para que la acción se realice.

 

Por su parte, el Director Nacional de Gendarmería, Comandante General Omar Ariel Kanneman, envió al ex Soldado Graham Ellis una carta de agradecimiento, en la que se destacan la trayectoria del Sargento Ayudante Acosta. La casualidad quiso que esa carta fuera recibida el “Día de la Conmemoración”,  en el que Inglaterra recuerda a todos los muertos de sus guerras. “Me sentí profundamente conmovido al recibir esta carta hoy, que simbólicamente llegó en nuestro Día de la Conmemoración. Me hizo pensar en todos los soldados que han pagado el precio más alto por aquello que creen”, escribió Graham Ellis en su mensaje de agradecimiento que me fuera enviado y retransmitido a quienes trabajaron en el tema.

 

Quién fue Acosta para los Gendarmes de mi generación

 

Como Aspirante a Suboficial de la Gendarmería Nacional Argentina, tuve el honor de haber sido alumno del Sargento Ayudante Acosta en la Escuela de Suboficiales “Cabo Raúl Remberto Cuello” allá por el año 1979. A mi egreso como integrante de la Promoción XXII,  fui seleccionado para desempeñarme como Subinstructor en el mismo Instituto de Formación donde presté servicios por dos años de mi carrera. Acosta era Sargento Primero y formaba parte del equipo de Instructores y Subinstructores al que me integré, compartiendo diariamente la formación de los futuros Suboficiales del Escalafón General.

 

Para todos, era un líder natural que enseñaba con su sola presencia y sus actos. Su profesionalismo era ampliamente conocido entre los integrantes de las fuerzas especiales argentinas, tanto de las fuerzas armadas como de seguridad, en cuyos cursos básicos y avanzados participaba como Instructor. Era uno de los Comandos más completos del país y sus aptitudes incluían Paracaidismo, Buceo, Experto en Explosivos, Andinismo y Supervivencia en el Monte, entre otras. Su capacidad para enseñar y su gran sencillez y generosidad eran naturales e innatas y las desarrolló plenamente hasta su heroica muerte. Como ejemplo, cito que  en tiempos en que los Soldados Veteranos de Guerra reclamaban por sus legítimos derechos repartiendo folletos en los semáforos de la ciudad de Buenos Aires, conocí a un soldado que recordaba  a nuestro Héroe. El plena guerra y en Puerto Argentino, comentó que como chofer de un camión militar se acercaba todos los días al lugar donde estaban los Gendarmes, porque Acosta los invitaba a comer un plato de comida caliente.

 

Años más tarde y como integrante de las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas, compartí tareas y largas conversaciones con integrantes de las fuerzas inglesas, incluyendo a los “gurkas” nepaleses,  de los cuales conservo como obsequio una boina con el “kukri” metálico como emblema. En todas esas experiencias, siempre primó el respeto mutuo entre ambos, recordando las acciones y a nuestros muertos, entre ellos a Ramón Gumercindo Acosta.

 

Reflexiones y agradecimientos

 

Como datos ampliatorios, agrego que la información relacionada a esta acción fue ampliamente difundida por la prensa británica, citando los mensajes que mantuve tanto con los periodistas como con Graham Ellis. En todo momento, el tema se trató con el mayor respeto y en el marco de una relación entre ex miembros de fuerzas que en un momento estuvieron enfrentadas y que hoy se respetan mutuamente. En mi caso particular, aclaro que no actué en representación de  la Familia Acosta y que no soy ex Combatiente de la Guerra de Malvinas. Actué porque tuve el honor de haber trabajado junto a ese gran profesional como lo fue el Sargento Ayudante Ramón Gumercindo Acosta y del mismo modo, lo haría ante otra situación similar que involucre a un compatriota.  Como joven Suboficial y junto a Acosta, aprendí el maravilloso trabajo de capacitar a nuestros futuros Suboficiales del Escalafón General (hoy Seguridad), en ese glorioso instituto que es la Escuela de Suboficiales “Cabo Raúl Remberto Cuello”.

Nunca lo vi nervioso ni reaccionar en forma inapropiada ante una situación crítica. Acosta actuaba siempre con una actitud integradora y de trabajo en equipo,  donde no había diferencias de personas ni jerarquías a la hora de aprender y trabajar, aunque si las había a la hora de asumir responsabilidades. Fue un arquetipo del Gendarme argentino,  tanto en la Paz como en la Guerra y así lo demostró con sus actos más allá de su heroica muerte . Los Héroes como Acosta y otros tantos, solamente mueren cuando dejamos de recordarlos!!!

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