Hace 37 años, la ciudad de Jesús María estuvo al borde de vivir una guerra

La ciudad de Jesús María, en la provincia de Córdoba, es el asiento de la Escuela de Suboficiales “Cabo Raúl Remberto Cuello”, de la Gendarmería Nacional Argentina. En el mes de septiembre del año 1979, fue protagonista indirecta de un hecho poco conocido en la historia argentina: la sublevación del General Luciano Benjamín Menéndez, quien como Comandante del Cuerpo del Ejército III, reclamaba la renuncia del General Roberto Viola, por entonces Presidente de la Nación. En el medio de esta disputa, los efectivos de Gendarmería Nacional Argentina destinados en el Instituto vivieron tres días de zozobra y la ciudad estuvo en el epicentro de un conflicto que movilizó varias unidades militares.

 

Dos facciones del ejército estuvieron a punto de enfrentarse en la ciudad.  “Nuestra apacible Jesús María y su zona adyacente, se transformó en pocas horas en un campo de concentración de miles de efectivos militares listos para el enfrentamiento, con pertrechos y elementos de combate” (La Voz del Departamento Colón, edición del 19 de Octubre de 1979)

Los últimos tres días de aquel septiembre de 1979, Jesús María se convirtió en el epicentro de la tensión que hizo sacudir al país y en escenario de un posible enfrentamiento armado. La causa fue la sublevación de Luciano Benjamín Menéndez, en ese entonces general del 3er Cuerpo del Ejército, para con su jefe y mandamás del Ejercito, Roberto Viola. La Escuela de Suboficiales de Gendarmería fue la elegida por el general cordobés para montar su centro de operaciones.

Los hechos

Según cuenta Camilo Ratti en su libro “Cachorro, vida y muertes de Luciano Benjamín Menéndez”, en la madrugada del 28 de septiembre de 1979, las tropas fieles al general se acantonaron en la Escuela de Suboficiales de Gendarmería de Jesús María. Al mismo tiempo el jefe del 3er Cuerpo del Éjercito daba una conferencia de prensa ante medios de todo el país en el Liceo Militar General Paz, donde explicó a los periodistas las razones de su levantamiento.

El general cordobés exigía el “inmediato alejamiento de su cargo al comandante en jefe del Ejército, Roberto Viola” porque lo hacía responsable del rumbo y de una serie de decisiones que había tomado el Ejército y el Gobierno, que el caudillo cordobés no compartía. “No se ha cumplido el compromiso de erradicar definitivamente la subversión, cerrando el camino al futuro resurgimiento del marxismo en el país”, decía Menéndez ante los periodistas.

Luego de ese contacto con la prensa, Menéndez viajó hacia Jesús María, donde montó su cuartel y base de operaciones. Allí esperaba que el resto de los jefes militares que tiempo atrás le habían asegurado apoyo para derrocar a Viola, se plegaran a su levantamiento. Sin embargo, eso no ocurrió y “Cachorro” quedó cercado en la Escuela de Gendarmería.

Una de las divisiones que llegó a la ciudad dispuestas a enfrentar a Menéndez fue la del general Martella, comandante de la IV Brigada Aerotransportada que partió desde Córdoba con 120 vehículos blindados y rodeó a las Fuerzas rebeldes que solo contaron con el apoyo de dos divisiones que dependían directamente del 3er Cuerpo.

 (Efectivos del Regimiento 19 de Tucumán en Calle Gregorio Carreras – Foto: La Voz del Departamento Colón)

Menéndez estaba acorralado en Jesús María, allí, el sábado 29 recibió a distintos jefes militares que intentaron convencerlo de abandonar la sublevación. Uno de los que influyó fue el ex interventor provincial Chaseing, quién lo persuadió para viajar a entrevistarse con Viola.

También el Regimiento 19 de Tucumán, a las órdenes del general Vaquero (que fue nombrado comandante del 3er Cuerpo por Viola al conocerse el levantamiento) se apostaron en Jesús María.

El momento más tenso y de “angustiosa incertidumbre”, según la crónica que publicó La Voz del Departamento Colón, se dio al mediodía del domingo 30 de septiembre cuando aún no se conocía el resultado del encuentro entre Viola y Menéndez. El Regimiento 19 de Tucumán, ubicado en las inmediaciones del Colegio del Huerto, permanecía en actitud de combate, muy cerca de las fuerzas aliadas a la sublevación (Defensa Antiaerea de San Luis), que estaban dispuestas en el Parque Pedro de Oñate, detrás del Anfiteatro de Doma.

La zozobra terminó al conocerse el resultado de la cumbre de los militares, donde Menéndez decidió cesar con su actitud rebelde.

(El Regimiento 19 de Tucumán frente al Colegio del Huerto – Foto: La Voz del departmento Colón)

(Regimiento 19 de Tucumán sobre calle Paseo del Huerto – Foto: La Voz del departmento Colón)

El contexto

Hacia finales de septiembre de 1979 la dictadura militar llevaba tres años y medio de gobierno, el grueso de la represión se había dado en el primer año y empezaba a desarrollarse una intensa lucha de poderes entre los altos mandos militares.

Videla había dejado a Viola, su operador político, al mando de la Comandancia del Ejército, relegando a Menéndez, uno de los generales más duros, a quien según Ratti, muchos definían como “un loco de la guerra”.

Menéndez se opuso a varias de las decisiones que el gobierno había tomado en ese tiempo. Algunas fueron la apertura a la Comisión Interamericana de DDHH para que inspeccione las dependencias militares, la liberación de Jacobo Timmerman y la posibilidad de que el ex Presidente Héctor Cámpora pudiera salir del país.

Es en ese contexto que Menéndez, responsabilizando a Viola del rumbo del gobierno decide emprender el levantamiento.

Por qué en Jesús María

Menéndez eligió esta ciudad, más precisamente la Escuela de Gendarmería para montar su cuartel, ya que esa fuerza le había asegurado su apoyo. Además, en su imaginación, el general pensaba hacer su ingreso triunfal a Córdoba, con el apoyo de los destacamentos militares que le habían asegurado acompañarlo, por el norte de la ciudad, pidiendo el alejamiento de Viola.

FUENTE: Diario “el Marco” (www.elmarco.com.ar)

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