Homenaje a los Gendarmes fallecidos en el accidente aéreo en Haití en 1999

El día 14 de marzo de 1999, la Gendarmería Nacional Argentina en particular y la sociedad en general, sufrió un duro golpe tras conocerse la caídad de un helicóptero de las Naciones Unidas que realizaba una misión humanitaria en el norte de Haití. Seis gendarmes argentinos que integraban el contingente de las Naciones Unidas, murieron al estrellarse la aeronave militar. Sus nombres son el Primer Alférez médico Arnaldo Fernández, el Subalférez Hugo Flores, los Cabos Primeros Gregorio López y Claudio Gómez, el Cabo Daniel González  y el Gendarme Miguel Román. Junto a ellos también murieron seis ingenieros rusos y un general retirado norteamericano, conociendose posteriormente que el accidente ocurrió a a 58 kilómetros de Puerto Príncipe, la capital haitiana y que no hubo sobrevivientes.

Para recordar su memoria, publicamos esta nota escrita por el actual Sargento Primero Carlos Javier Cruz, quien hoy está en Sudán del Sur como integrante del Contingente de nueve Gendarmes argentinos que participan de la Misión de Paz de la ONU en ese país

Una expedición para rendir homenaje a los caídos

El miércoles 13 de marzo del año 2013, un grupo de dieciocho Gendarmes argentinos desplegados en Haití bajo el mandato de la Organización de las Naciones Unidas, aprovechamos el día de Reunión de Contingente (el cual es otorgado una vez cada tres meses), para dar comienzo a la Misión que tendría como objetivo rendir un simple y sincero homenaje a seis de nuestros camaradas, quienes ofrendaron sus vida por una causa justa y noble.

El punto de reunión fue la Capital de la República de Haití (Puerto Príncipe), y esa misma tarde emprendimos la marcha a bordo de tres camionetas oficiales de las Naciones Unidas con destino al Batallón Militar Uruguayo (URUBATT), ubicado en la localidad de  Hinche, dentro de la Región Central de Haití. En aquel lugar pasamos la noche con la idea de iniciar nuestro viaje al día siguiente bien temprano.

Amaneció triste esa mañana, nos invadía el recuerdo de aquel trágico 14 de Marzo del año 1999, cuando una patrulla aérea de rescate que se dirigía a la localidad de Cabo Haitiano a bordo de un Helicóptero Ruso MI-8, sufrió un fatal accidente al estrellarse contra las imponentes montañas. Fue así que nuestros camaradas y HÉROES, encontraron el descanso eterno.

“Corría el año 1998 en Mercedes (provincia de Buenos Aires), recuerdo era sólo un adolescente egresando del Centro de Formación y Capacitación para el Personal (CEFOCAPER), parado en la plaza de armas y formando por altura. “Una sola fila, los lungos adelante y los chatos a la cola”-nos decían-. Los más altos fueron desplegados a los Destacamentos Móviles. Así, el destino llevaba a mi camarada Román para ser agregado a esos elementos, y luego en el año 1999 tener el orgullo de integrar las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas denominada MIPONUH, en Haití.

La noticia trágica no tardó en llegar, pegando en mis oídos como un baldazo de agua fría. Un helicóptero había caído en Haití, llevándose consigo la vida de seis gendarmes Argentinos.

La Gloria los esperaba…

Nuestra misión recién comienza, nos desplazamos a bordo de vehículos 4×4 y llegamos al pie de la montaña, a un lugar conocido como MAISSADE. Allí, nos pusimos en contacto con uno de los baqueanos de la zona para pedirle que nos sirviera de guía.

Un sincero y profundo sentimiento era nuestro norte, deseábamos rendir honores a ELLOS, “nuestros héroes y camaradas”. Todo el grupo unido y a paso firme atravesando ríos  – a decir verdad, era el mismo río pero lo tuvimos que cruzar cinco veces porque su cauce bajaba desde la montaña en forma de zigzag-. Un terreno hostil decoraba el lugar, pero nosotros continuamos nuestro itinerario sorteando los obstáculos cuesta arriba ante unos senderos casi repetidos.

Transcurrieron las tres primeras horas, la vegetación espesa y cañadones hacían la marcha dura, el lógico cansancio llegaba, las ampollas eran comunes, la piernas acalambradas, y a todo eso se sumaba el dificultoso traslado de las bolsas de cemento y arena. Nuestra fuerza se basaba en un noble objetivo…“llegar al lugar y colocar la placa de reconocimiento”. ¿Che, cuánto faltará?, ¿Iremos en la dirección correcta?, ¿Alcanzará el agua?, nos preguntábamos. Y al mismo tiempo, pensábamos… ¿Cómo no seguir? ¡Creo que ya estamos cerca!, era una frase repetida por los integrantes del grupo, a la cual nuestro guía incansablemente respondía: “Todavía falta mucho”. Otra vez se escuchaba la misma pregunta, pero ahora su respuesta era tan distinta como alentadora: “Faltan sólo tres horas más”.

Parecía que no llegaríamos nunca. Mientras tanto, íbamos preguntando a las pocas personas que vivían en esos desolados parajes, respecto del lugar del accidente pero nadie lo conocía, indudablemente estábamos lejos. Por allá, en unos de los remotos lugares, una casita yacía con dos caballos atados en el frente. ¿Podemos alquilarlos para llevar el cemento y la arena? -preguntó el Jefe de Contingente-. “Le aseguro que se los devolveremos a nuestro regreso”, -aclaró-. Pero el dueño lo pensó, dudó y luego pronunció un rotundo “No”. La explicación era evidente, él sabía que el lugar de la tragedia estaba muy alejado de ahí y los animales se cansarían demasiado por las características propias del terreno.

El calor haitiano comenzó a hacer sentir su fuerza, pero decididos a seguir adelante, resolvimos dividir fuerzas y formar dos equipos. La idea era agilizar los tiempos, ya que los primeros en arribar, colocarían la placa y se encargarían de la pintura de la Cruz en el lugar de la tragedia esperando la llegada del segundo grupo para la rendición de honores.

Los del primer grupo conseguimos llegar al lugar después de una marcha de seis horas aproximadamente, toda cuesta arriba. ¡Detrás de esa montaña está el lugar! -dijo el guía exaltado-. Una pared roja yacía impoluta, su inclinación era muy pronunciada. Resultaban incontables los senderos que habíamos dejado atrás, y allí estábamos, a sólo unos pocos pasos de lograrlo. Entre todos nos dimos fuerzas y llegamos. Aún recuerdo ese lugar, aislado de todo, triste, gris y desolado, ahí en el pico de la montaña, el GPS marcaba la ubicación N 19° 02’ 35.6” –  W 072° 09’ 59.9”, altitud 1412 metros SNM. Muchas emociones convergieron al momento del arribo, imposible describirlas con palabras. Por fin desaparecía esa triste sensación de nunca llegar, de ver como las horas pasaban.

Mientras aguardábamos la llegada del segundo grupo, nos pusimos en campaña de la colocación de la placa y pintura. El 2do Cte Salmi, el 1er Alf Díaz Ballve y el Sarg Cruz se encargaron de la colocación de la “Placa de Honor”. A la misma vez, el Alf Pereyra y el Sarg Vallejos pintaron la conmemorativa “Cruz”. El resto del equipo asistía realizando la limpieza y el acondicionamiento alrededor del lugar. A su vez, el segundo equipo se acercaba y no tardaría en llegar.

En una sencilla pero emotiva ceremonia rendimos un simbólico minuto de silencio y respeto a nuestros HOMBRES. El silencio no es mudo, sino que se transforma en un grito de “están aquí Camaradas y nunca serán olvidados”. Más de una lágrima sincera y reflexiva se escapó para deslizarse por los emocionados rostros. ¡Somos todos uno!, ¡Honor y gloria a nuestros camaradas caídos! -se escuchó-. Todos estábamos desgarrados por el cansancio físico, pero también felices porque nuestro propósito se había convertido en un hecho real.

“Un soldado no muere cuando cae, muere cuando sus compañeros lo olvidan y sus conciudadanos lo ignoran”.

La tarde caía, el sol se escondía detrás de esas inmensas montañas, era momento de emprender el regreso. Todos juntos y con el alma llena, nos despedimos de nuestros camaradas con un “hasta pronto hermanos, nos vemos en la vida eterna”. Nuevamente sorteamos los ríos y los caminos hostiles, pero ya nada nos causaba dolor. El desgarro de dejarlos a Ellos descansando en ese lugar era más fuerte que nada. Ahora tenemos la ilusión de que nunca serán olvidados y la esperanza de que cada año se oficie este merecido reconocimiento.

“En aquel inhóspito lugar, mi atención fue captada por un pedazo de metal gris y retorcido que lucía perdido entre las rocas. Me pregunté si habría formado parte del helicóptero, pero… ¿De qué parte? Fue así que decidí tomar esa pieza, guardarla en mi mochila, y mantenerla presente en mi mente. No la quiero sólo para mí -pensé-, la donaré al museo de Gendarmería, ya que es parte de nuestra historia.

Varios días después, mientras viajaba en un helicóptero de la misma clase, mirando al exterior al momento que un avión pasaba en la lejanía del cielo, hice un gran descubrimiento. Allí está -me dije-, por su color y por su numeración, era claro que aquella misteriosa parte pertenecía a la hélice. Fue algo indescriptible, como si desde arriba alguien hubiera guiado mi vista para encontrarlo”.

La noche nos halló regresando a la base militar Uruguaya, donde cenamos, descansamos y al día siguiente emprendimos el camino de regreso a la Capital del país para así continuar con nuestras tareas. Sentíamos la enorme satisfacción de haber alcanzado lo planificado…“Rendir Homenaje a Nuestros Camaradas Caídos”.

Gracias a Dios por permitirnos llegar, sin Él nada podría alcanzarse. Mis respetos a los 18 Gendarmes Argentinos que participamos de este noble homenaje. Quedó demostrado con creces un espíritu de cooperación y camaradería, exaltando la fuerza de voluntad, el coraje y la abnegación del Contingente.

Dijo el Suboficial Principal AGUIRRE: “La valentía más grande del Gendarme es la de mantenerse en pie aun cuando se está cayendo a pedazos  por dentro y esto fue claramente demostrado por este grupo”.

Acá, este simple y sincero reconocimiento a “Ellos”, los camaradas que han ofrendado su vida por el bien común y el de la humanidad, dejando atrás familiares, amigos y camaradas, y todo en pos del cumplimiento de la misión encomendada. Viven y vivirán grabados por siempre en la memoria de nuestra Institución y en nuestros corazones.

Los fallecidos en el accidente:

·         1er Alférez (Méd) D Arnaldo Luis FERNANDEZ.

·         Subalférez D Daniel Hugo FLORES.

·         Cabo 1ro Gregorio Alfredo LOPEZ.

·         Cabo 1ro Claudio Adrián GOMEZ.

·         Cabo Daniel Eraldo GONZALEZ.

·         Gendarme Miguel Ángel ROMAN.

¡TODO EL HONOR, TODA LA GLORIA Y EL DESCANSO ETERNO A NUESTROS HOMBRES! FORTALEZA A SUS FAMILIARES, AMIGOS Y CAMARADAS.

¡SIGAN DESCANSANDO EN PAZ, GENDARMES DEL MUNDO!

Respetuosamente.

Sargento Carlos Javier CRUZ

Integrante de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en HAITI  (MINUSTAH – Octubre 2012-2013)

 Nómina del Personal de Gendarmería que participó del Homenaje en el año 2013:

Jefe de Contingente: Comandante Alejandro HUTER, Segundos (s) Comandante(s)   Rubén CORNEJO, Edgardo HEREDIA, Carlos CRUZ y Guillermo SALMI, Primeros Alféreces Sebastián DIAZ BALLVE y Cesar OCAMPO, Alférez Carlos PEREYRA, Suboficial Principal Heriberto AGUIRRE, Sargento Primero Domingo Martínez, Sargento(s) Carlos CRUZ, Ugo TOLAVA, Luis VALLLEJOS; Elbio RAMOS y César OCAMPO y Cabos (s) Primero(s) José JUAREZ, Cintia STRINATTI; Facundo  MAZA, Fernando ORTIZ y Franco MOYA     

3 Comentarios en “Homenaje a los Gendarmes fallecidos en el accidente aéreo en Haití en 1999”

  1. Grande ese contingente Saludos desde stgo del estero argentina destacamento m ovil5 de gna abrazos a todos gracias por estar en el lugar y representar a todo la gna en esas tierras lejanas donde nuestro camaradas vivirán por siempre en la memoria por su valentía y ser hombres de bien ….Gracias camaradas

  2. Soy el hermano del 1er Alférez (PM) D Daniel Hugo FLORES y quería agradecer al Sargento Cruz y al resto del contingente por tan hermoso homenaje. Ver las fotos del sitio, de alguna manera, me acercan a mi hermano.

    No tengo palabras para describir tanto agradecimiento, y rogarle a Dios que estos Gendarmes, “Centinelas de la Paz”, descansen en Paz.

    Carlos Alejandro Flores
    14 de Marzo de 2018

    1. Gracias por su palabras, Carlos. Personalmente también conocí a su hermano en el 7mo Piso del Edificio “Centinela” y su muerte prematura nos golpeó a todos.
      Un abrazo y le haré llegar su mensaje al Sarg lro Cruz, que hoy está en Sudán del Sur.
      Atte
      Suboficial Mayor (R) José Martín Ostuvald
      Editor del Portal http://www.informedepatrulla.com

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