MUNDIAL 2018: Un Gendarme integra el Comando “Caza Barras Bravas”

En las afueras de Moscú hay un centro con policía especializada de todo el mundo para controlar a los violentos durante el Mundial. 150 efectivos de los 32 países que participan del Mundial, especializados en la lucha contra los violentos. Tienen en la mira a kurdos, sirios, chechenos, hooligans y también a los barras argentinos. Nuestro país mandó siete efectivos, entre ellos un Gendarme. ¿Quiénes son y cómo funciona?

Teléfonos móviles que registran cómo sacan el equipaje del avión, cámaras hacia las que hay que mirar de frente cuando se baja de la aeronave, micros que son detenidos en la banquina para ser revisados cuando entran a Moscú… Rusia está en alerta. Kurdos, hooligans, sirios, chechenos y posibles actos terroristas son el temor de las autoridades del gobierno de Vladimir Putin. El presidente prometió que será el Mundial más monitoreado en seguridad. Y a horas de su inicio, ya se nota en la dinámica la capital.

Los barras argentinos no son la mayor preocupación de los locales aunque también figuran en la lista de los considerados violentos. Sin embargo, lo poco que se ha visto hasta ahora por los pagos de Lenin, son hinchas comunes -algunos incluso han llegado sin hotel y/o entradas-, con camisetas celestes y blancas (o la de sus clubes), algún gorrito o campera y las clásicas banderas que no se pueden mostrar en la calle por riesgo a que sean secuestradas. Y más allá de algún pedido frío pero (por ahora) amable a desalentar concentraciones de más de 15 personas en lugares no autorizados, como la Plaza Roja, o de que guarden los trapos, los nuestros no han dado por el momento la nota negativa.

Además de que venir a este Mundial es una apuesta costosa para el bolsillo, hubo una serie de previsiones que desalientan el viaje a los que están apuntados. Como resultado de un trabajo en conjunto durante varios meses entre el Ministerio de Seguridad de la Nación y el Gobierno ruso, la Argentina firmó un acuerdo de colaboración en esta materia, en la que facilitó el nombre de los 3.000 hinchas con restricción de concurrencia administrativa a los estadios de nuestro país y también incluyó el envío de fuerzas de seguridad al Mundial. Además, esta vez no hubo desde el Estado un financiamiento a las barras, como pasó en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. A eso hay que sumarle la numerosa cantidad de filtros a los que esos apellidos pueden ser sometidos: dificultad en la compra de entradas, negarles el FAN ID -indispensable para acceder a los estadios-, prohibición de ingresar a Rusia y alertas en Migraciones para detectar si alguno sale del país en estos días. El margen se achica porque, de esta lista negra, apenas hay 200 con pasaporte para irse de la Argentina.

El CCPI funciona a 50 kilómetros de Moscú, en una escuela de policía. (FOTO: AFP).

Igual, nadie se relaja. En una escuela de policía cercana al aeropuerto de Domodedovo, 50 kilómetros al sur de Moscú, acaba de quedar inaugurado en Centro de Cooperación Policial Internacional (CCIP). Un lugar que reúne a unos 150 efectivos de los 32 países que participan del Mundial, especializados en la lucha contra los violentos. “Estará operativo todos los días para intercambiar informaciones entre delegaciones y las autoridades rusas, en función de los partidos y de los eventuales incidentes”, según el comisario Antoine Mordacq, encargado de la División Francesa de Lucha contra los Hooligans (DNLH). Desde 48 horas antes de cada partido, los efectivos se trasladarán a la ciudad donde juegue su selección: para la primera fase, los especialistas que aportó la Argentina estarán en Moscú (ante Islandia, el 16), Nizhni Nóvgorod (contra Croacia, el 21) y San Petersburgo (frente a Nigeria, el 26).

Los designados son: Guillermo Madero, a cargo de la Dirección Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos; Gustavo Lugones, jefe de veedores de Tribuna Segura, ex Aprevide (en la época de Mario Gallina), enviado a los últimos Mundiales: del de Brasil deportó a 62 barras. Los otros cinco efectivos fueron seleccionados por su ojo entrenado para detectar violentos: Ezequiel Fernández y María Paz Deluca (Policía Federal), especialistas en La Doce, de quien se tiene el dato de que será la barra oficial de la Selección, aunque sus cabecillas Rafael Di Zeo y Mauro Martín tienen vedado el ingreso a las canchas. Tambien viajaron Horacio Marot (Ciudad), con órbita en las hinchadas de San Lorenzo, Vélez, Huracán, Chicago y All Boys, entre otras; Ricardo Moschetti (Bonaerense): lo suyo son las barras de Independiente, Racing, Banfield, Lanús y el Ascenso del Conurbano); y el Comandante (GNA) Fernando Méndez (conocedor de las barras del Interior).

A eso hay que sumarle el despliegue local: 100.000 policías en las calles, detectores de metales, cámaras de reconocimiento facial y efectivos de civil mezclados entre la gente… Como para pensarlo dos veces cómo comportarse antes de querer viajar…

FUENTE: Diario Olé (Nota de Demian Meltzer – Enviado especial a Moscú)

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