“No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”

Esta frase es atribuida a muchos autores, entre ellos a Leonardo Da Vinci. Es de rigurosa actualidad y fue usada el domingo último en el cierre de una conferencia celebrada en Abla, para dar a conocer las características, beneficios y bondades del aceite de oliva virgen de esta zona de España. El objetivo marcado fue hacer conocer, conservar, potenciar y promocionar los productos agrícolas del pueblo y de su comarca.

Aplicada en otros campos, creo que identifica plenamente lo que pretenden hacer el Grupo de Facebook “Los Nombres de Gendarmería Nacional…..Siempre donde comienza la Patria” que tiene como objetivo rescatar las vivencias y experiencias de los integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina a lo largo de sus casi 80 años de vida.

Muchos de nuestros jóvenes Gendarmes desconocen la “historia diaria” de nuestra Fuerza. Me refiero a la que construyeron día a día sus hombres y mujeres desde aquel lejano 28 de julio de 1938. Como institución de nuestro país, la Gendarmería Nacional Argentina tuvo sus ciclos, tanto en lo profesional como en su misión específica, aunque siempre mantuvo su esencia.

Así, por ejemplo, pocos sabemos de sus cambios de jurisdicciones por los “humores políticos” de algunas épocas, como también la creación de unidades técnicas especiales que hoy dispone la Fuerza. Esa historia del quehacer diario está guardada en la memoria de sus protagonistas y son ellos los que la aportan, más allá del marco general de lo que está registrado y documentado.

Pocos saben, por ejemplo, que en el Año 1965 la Fuerza ya contaba con un Escuadrón Especial, similar al que son hoy las Fuerzas Especiales. Cada una de las nuevas actividades tuvieron sus pioneros, entre los que contamos con veteranos andinistas, cartógrafos antárticos, paracaidistas, expertos en explosivos e investigadores judiciales que fueron en su época, unos avanzados por su espíritu superador.

Es su memoria la que hoy quiero rescatar con esta nota. Muchos de ellos están en silencio, con casi tantos o más años de retirados que de servicio activo en la Fuerza. Están esperando que alguien los llame, los visite para tomar unos mates y escuchar sus historias, esas que solamente saben sus familiares y amigos más directos, pero que desaparecerá cuando sus vidas se acaben.

Por ese motivo, invito a todos a fijarnos como un objetivo primordial para el 2018, rescatar nuestra “historia diaria” y hacerla conocer en cada uno de los ámbitos que podamos. Recordemos que “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”. Quienes nos precedieron quizás no fueron todos Héroes, pero si personas que tuvieron un alto compromiso con nuestra Institución y tienen su lugar en la historia.

Feliz 2018 para todos!!!

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