ARMAS: ¿Cuál es la importancia de la recámara?

Es fundamental conocer los tipos que hay en las pistolas semiautomáticas para evitar lesiones inesperadas.

Como introducción de esta nota, comenzaremos por definir algunos conceptos. Por ejemplo, la recámara de un arma de fuego es aquella parte del cañón –opuesta a la boca– en la que se introduce el cartucho antes de dispararlo. Si hablamos de balística interna –proceso que se inicia cuando el percutor hace detonar el fulminante y culmina cuando el proyectil abandona la boca del cañón–, veremos que los gases producto de la deflagración del propelente (pólvora, en este caso) no sólo impulsan ese proyectil, también generan una presión que expande la vaina, haciendo que ésta se pegue a la superficie interior de la recámara, sellándola. Esto hace que se cree una estanqueidad, lo que impide que los gases internos fuguen hacia atrás. Esta simple descripción nos hace ver que la presión que soporta la vaina es elevada y, si no fuese por la contención que le brinda la recámara, estallaría.
Entrando en tema: ¿cubren las paredes interiores de la recámara del arma la totalidad de la vaina? La respuesta puede sorprender: generalmente no. De ser ese el caso, es el latón de la porción al descubierto de la vaina el que soporta la presión. Y, dependiendo del calibre, se pueden producir deformaciones o –en el peor de los casos– una perforación por la que fugarán los gases con consecuencias imprevisibles.

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Si comenzamos con la venerada Colt 1911, observamos que la rampa de alimentación está compuesta por un rebaje practicado en el armazón que se combina con otro en la parte inferior de la entrada de la recámara. Es precisamente en ese rebaje del cañón –rampa– que la vaina no queda contenida.
Esta particularidad no crea inconvenientes mientras nos mantengamos en los parámetros lógicos del calibre empleado, ya que el .45 ACP tiene una presión relativamente baja (20.000 psi) en comparación con el .40 S&W y el 9mm Parabellum (35.000 psi). No obstante, el uso de munición +P u otros calibres de presiones superiores al .45 ACP, puede generar deformaciones en ese tipo de recámara.
Para evitar inconvenientes, muchos fabricantes han adoptado cañones con recámaras denominadas en inglés fully supported chambers, cuya traducción sería “recámara totalmente contenida”. Por consiguiente, denominan unsupported a las recámaras que no poseen esa caractearística.

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 Los cañones de Glock

La pistola austríaca experimentó ciertos inconvenientes en sus primeras versiones en calibre .40 S&W, ya que su recámara “unsupported” suele deformar las vainas con una característica medialuna en su base. El uso de esas vainas, una vez rectificadas y recargadas, provocó algunas explosiones que atentaron contra la difusión de los modelos en ese calibre de la marca. En 2009, Glock modificó la recámara reduciendo la porción no contenida de la vaina, si bien sigue sin ser una fully supported. Esta particularidad fue aprovechada por varios fabricantes de accesorios aftermarket, que comenzaron a ofrecer cañones con un mayor soporte de vaina para ser utilizados en pistolas Glock, tal el caso de Lone Wolf Distributors, Bar-Sto y Wilson.

Las plataformas 1911 tampoco fueron ajenas a ese problema al ser usadas con calibres de elevadas presiones, como el 10mm auto o el .38 Super; tuvieron que emplear cañones con otro tipo de recámara. Varias marcas, al lanzar sus versiones actuales de 1911, los adoptaron desde un principio, al igual que lo hizo Para Ordnance con los cañones de rampa externa. Muchos de esos inconvenientes se hicieron notorios cuando deportistas de disciplinas de tiro dinámico buscaron puntuar en “factor mayor” con el .40 SW, aprovechando la mayor capacidad sobre las armas .45 ACP que reinaban hasta ese momento en la División Standard. La recarga picante que se utilizaba, sumada a los cañones unsupported, provocó más de un reventón. Hoy en día, todas las armas modernas –sea cual fuese el tipo de recámara adoptada–, brindan seguridad, siempre y cuando no se empleen vainas con varias recargas en su haber, deformadas, defectuosas o munición excesivamente potenciada.

FUENTE: Nota de Pablo Crespo – Revista Weekend. Nota completa en Revista Weekend del mes Noviembre de 2018 (Edición 554)

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