De Canillita a un Gendarme que enseña y escribe

Nelson Vallejos es hoy Comandante Principal de la Gendarmería Nacional Argentina. Como la gran mayoría de los Gendarmes, su carrera se desarrolló en muchos destinos del interior del país. Se especializó en la Investigación Científica del Delito y hoy es un calificado perito de la Fuerza especializado en Caligrafía.

Hijo de un Suboficial retirado, siempre le gustó compartir conocimientos, para que desde al saber particular se contribuya al general y desde ahí beneficiar a toda la estructura institucional. También explora en el campo de las escrituras, poniendo en textos sus experiencias, como si desde el relato escrito trasladara a otros, simples ejemplos de vida, para los Gendarmes más jóvenes de todas las jerarquías.

Hace poco tiempo publicó un libro titulado “Algoritmo de Cotejos Caligráficos”, que es único en su tipo en la literatura técnica de las Fuerzas Federales del país. Los críticos consideran este libro como un aporte especial a la Criminalística de todo el mundo, que marca así un hito sin precedentes.  Para conocer más sobre la vida de este destacado Gendarme y docente, lo entrevistamos y compartimos su experiencia con nuestros lectores.

¿Dónde nació y cómo fue su infancia?

 Nací y me malcrié en La Leonesa, un pueblo donde la Gendarmería era y aún lo es, la Institución más importante de la región. El Escuadrón 14 “Las Palmas” es una unidad arraigada en la historia inicial de nuestra institución. Mi padre era Gendarme y la mayor parte de su carrera de Suboficial la hizo en ese Escuadrón, tal vez ahí empecé a ser Gendarme. Mi infancia está trazada por la zafra del ingenio azucarero “Las Palmas”, por el Escuadrón “Las Palmas”, el básquet en el club “Urquiza”, la Escuela, los amigos de antaño y por las revistas y libros que leíamos, los que nos pasábamos entre los chicos de aquella época. Selecciones de Readers Digest era lo que más leía, me abría la imaginación hacia horizontes muy lejanos, además de las ficciones de Julio Verne.

 A mitad del secundario fui a malcriarme a Resistencia, allí cambió muchas cosas en mi vida, sobre todo en mi lectura. A los 14 años comencé a leer filosofía, aún hoy lo hago, me apasiona. En el secundario de Las Palmas era un alumno promedio, pero en Resistencia algo pasó y mejoré todas mis notas, hasta convertirme en abanderado del Colegio, creo que fue por lindo que me eligieron (risas). Finalizado el secundario, en 1987 fui dueño de mi propia empresa de delivery de medios gráficos:  fui canillita por dos años, mientras estudiaba Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

 Desde aquella edad, hay tres textos que aún sigo releyendo: “La República”, de Platón; “El Capital”, de Marx y “El Príncipe”, de Maquiavelo. En literatura, el cuento en el que más anotaciones hice es “El Aleph” de José Luis Borges. Soy injusto con muchos otros textos, lo sé, pero siempre vuelvo sobre estos libros. 

 ¿Cuándo se incorporó a la Gendarmería Nacional Argentina?

La Ingeniería ni la empresa de delivery gráficos anduvo, así que en 1990 hice los trámites para ingresar a Gendarmería. En febrero de 1991 ingresé a la Escuela de Oficiales, en el escalafón Pericias, así se llamaba en aquel entonces, porque tenía materias que me gustaban, análisis matemático, física y química, además estaba bien preparado en esas materias, sobre todo en matemática, algo había aprendido bien en la UTN.

 ¿Cuáles fueron sus destinos y las actividades que más le gustó realizar?

De mis casi 29 años de servicios, la mayor parte los pasé en la Dirección Nacional. Presté servicios en el Escuadrón 51 “Resistencia”, en la Embajada Argentina en Perú, en la Agrupación X “San Juan” y en la Agrupación III “Corrientes”. Los cursos de formación de oficial los completé hasta el de Oficial de Estado Mayor.

 ¿Qué aspectos más importantes recuerda de sus primeros años como Oficial de Gendarmería en el despliegue?

Lo que más recuerdo es todo lo que aprendí de los viejos Suboficiales. Fueron ellos quienes adaptaron la letra fría de los reglamentos a la actividad diaria. Recuerdo a uno, que, con su calma, aplomo y mando, moldeó con ejemplos mis incipientes acciones de mando. Este hombre dio sentido a todo aquello que leía en el Manual del Ejercicio del Mando; Suboficial Principal, en aquel tiempo, Lorenzo Palmerola, luego llegó a la máxima jerarquía. Muchos Gendarmes me contaron que mi padre tenía las mismas cualidades. Así que si algo tengo que rescatar de mis primeros años de Oficial es, sin duda, lo que aprendí de los Suboficiales, mis mejores cualidades provienen del cuadro de Suboficiales y mis defectos son todos méritos propios.

¿Dónde realizó sus estudios en Caligrafía?

Permítame responder esto así: desde el primer año de Cadete empecé a estudiar Peritaciones Caligráficas. Un Comandante de aquel tiempo, Carlos Alberto Alonso, me llevaba a escribir pericias. Eso se hacía en máquinas de escribir y yo era bueno en dactilografía. En La Leonesa, a los 11 años, mis hermanos y yo, ya éramos dactilógrafos. Escribíamos con velocidad y sin errores. Así que, desde ese potencial, en la Escuela Güemes hacía la diferencia. De este modo empecé a incursionar en el estudio de la Escritura. En el año 2004 me recibo de Calígrafo Público Nacional en la Universidad Católica de Salta. El Comandante Principal Alonso y Comandante Principal Juan Augusto Piacquadio guiaron mis prácticas y conocimientos específicos en esta disciplina.

¿Cuál fue el caso que considera más importante, donde pudo aplicar sus conocimientos?

No es difícil de responder, hubieron causas de repercusión nacional, pero eso es casi inherente a la actividad del Perito de Gendarmería. Sin embargo, hay causas que me dejaron mucha enseñanza, pero la más impactante fue la entrevista que tuve con una mujer, a la que acudí para estudiar sus escrituras. Es una mujer que nació sin brazos, y escribe con su pie derecho. Esta mujer se brindó sin vacilación ante mi solicitud de estudio. Me dejó una frase que me marcó, en medio de una charla informal me dijo: “muchos nacemos discapacitados, pero pocos elegimos vivir como si no lo fuéramos”. Con semejante empuje esta mujer ha criado dos hijas y lidera una ONG ayudando a chicos de familias carenciadas. Si adaptamos esta máxima, podríamos decir que “nacemos con dificultades, pero hay que encarar la vida como si no las tuviéramos”. Entonces, José Martín, el caso más importante en que trabajé no fue una pericia, sino una investigación que realicé en el marco del libro que recientemente publiqué.

¿Qué aspectos positivos rescata de su especialidad?

La formación profesional. En mi especialidad hay muchos profesionales muy bien formados, y la experiencia se traslada a diario, se comparte desde el simple mate o café mañanero. Esa es una fortaleza que se capitaliza muy bien en el desarrollo de las ciencias forenses.

A través de su historia, la Gendarmería Nacional Argentina se destaca en las investigaciones científicas del delito. ¿Qué aspectos considera que deberían fortalecerse para mejorar ese prestigio en el futuro inmediato?

Esto ya está sucediendo. En la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses se está llevando a cabo un proceso para certificar normas Iram-Iso, para brindar calidad certificada a las pericias de Gendarmería y muy pronto se va a lograr esto. Además, se avanza sobre la investigaciones y procesos periciales de evidencias digitales.

Recientemente, Usted publicó el libro “Algoritmo de Cotejos Caligráficos”; de qué se trata y cuáles son sus principales contenidos?

 Al estudiar Ingeniería en Sistemas algo me quedó. Allí aprendí a resolver problemas a través de desarrollos de algoritmos, cuales son procesos de seguimiento lógico. José Martín, todos seguimos algoritmos muy a menudo, por ejemplo, al preparar el mate, esto tiene un seguimiento de acciones que las llevamos a cabo de determinada manera, para que el mate salga como lo esperamos.

 Años más tarde, ya siendo Oficial de Gendarmería, voy al consultorio de un amigo médico y él leía en un libro algo llamado “Algoritmo Diagnóstico”. Le pregunté de qué se trataba y me explica: se trata de cómo encarar las preguntas al paciente hasta determinar el diagnóstico. Entonces allí surgió la idea: cuando estudio escrituras para una pericia caligráfica estoy siguiendo un algoritmo, un seguimiento secuencial lógico; así que sin esperar fui y lo diseñé en un papel. Luego lo escribí, y de a poco fue tomando forma de libro. Se trata de un diseño secuencial para tratar el estudio de la escritura. Diseño a partir del modelo empírico existente y consagrado en el sistema judicial como medio probatorio, de manera que no se trata de un método nuevo, solamente se trata de un diseño bajo la modalidad de algoritmo.

 ¿Cuál es el objeto de este diseño? Consagrar a la Pericia Caligráfica como una prueba sostenida en lógica, más que al solo conocimiento empírico. Todo esto lo explico en el libro. En esta obra trato casos extremos, poco comunes en el ejercicio profesional y sumamente complejos, suficientes como para fijar conocimientos técnicos desde los cuales afrontar otros casos menos complejos. En fin, el objetivo último es el de contribuir, de ayudar.

¿Qué otra actividad desarrolla y cómo es un día de su vida?

 Leo filosofía y literatura, no miro noticieros. No es que esté desconectado, leo contenidos de noticias, trato de abstraerme de las formas. Hace un año publiqué un libro de poemas. Libro que salió por acción conjunta de amigos. Uno de ellos, sabiendo que el archivo existía hacía tiempo en un pendrive, reunió a otros amigos y compraron un libro inexistente, a un precio que solo ellos pusieron. Un día, este amigo, se me aparece con un monto de dinero y un listado de la gente a quienes debía un libro. Arrinconado, me tuve que inscribir en el registro de propiedad intelectual y así salió “Pensamientos Vagos”, un libro de 51 poemas seleccionados de una cantidad mucho mayor. Actualmente estoy terminando dos más, uno sobre experiencias de Gendarmes y otra sobre historias de mi pueblo.

¿Qué lo motiva a escribir?

Hubo un filósofo francés que, entre otras, tiene una frase muy fuerte: “Nada hay fuera del texto”, nos dice Jacques Derrida. De manera que es el texto el medio a través del cual se traslada la interpretación de la realidad, la verdad, la ciencia o hechos históricos, incluso esta entrevista está contenida en el texto, sin este texto sería imposible conectarnos ud, yo y los potenciales lectores. En gendarmería hay mucho conocimiento devenido de la experiencia que se comparte, pero el riesgo a que ese conocimiento se pierda es enorme, ya sea porque quienes los poseen se trasladan, pasan a retiro o se mueren (se produce un silencio).

 Entonces si la interpretación empírica no está contenida en texto difícilmente pueda serle útil a más personas que la de un reducido entorno, no podría trasladarse a otras más distantes o a otras generaciones, incluso no podría mejorarse; en tanto que un texto siempre es mejorable, es a partir de ese texto que se puede crecer y producir otros conocimientos. La frase de Derrida tiene otras connotaciones filosóficas, pero me quedo con ésta. Es a través del texto que se trascienden las ideas, y en nuestra institución hay mucho conocimiento arraigado en experiencia, lo que falta, hay, pero falta, es escribir esos conocimientos para que otros partan desde una base sólida y avancen hacia nuevos saberes que a todos nos benefician.

 No importa si es poco o mucho, no se debe valorizar por cuantía, sino porque habrá un aporte, siempre hay un aporte, y desde ese aporte todos crecemos, es un crecimiento dialéctico, tal como Hegel lo explica, pero no aburriré con este tema, espero que alcance con mencionarlo. Creo que en esto nos entendemos, porque sé que tú también has escrito libros.

José Martín, me doy cuenta que he narrado parte de mi vida en esta entrevista. Me doy cuenta que parte de mi vida hoy quedará en texto. Ya ves, estimado camarada, todo está contenido en texto, sin este texto, mi relato hubiera seguido el camino incierto de las anécdotas.

A tenor del gran Cerati, Gracias Totales!!!

5 Comentarios en “De Canillita a un Gendarme que enseña y escribe”

  1. Felicitaciones al comandante x su humildad y conocimientos, sin dudas un gran aporte a la institución, excelente entrevista.

    1. Muchas gracias!!
      Para mí la labor de José Martín es sumamente meritoria, difundiendo las historias laterales que ocurren en GN, contribuye a la historia central.

  2. Nelson Vallejos, gran orgullo y satisfacción me produce la nota que acabo de leer, como compoblano y ex camarada de esta grandiosa institución, Gendarmeria Nacional, te felicito, un abrazo.

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