EDUCACIÓN VIAL: Cómo hacer un tránsito urbano más amigable

Cada una de nuestras ciudades tienen atractivos turísticos que pueden hacerla reconocida a nivel internacional, porque hay relevamientos específicos que pueden destacarlas. La amplia y diversificada oferta turística y las características geográficas, son en si mismos un atractivo permanente y así lo demuestran las estadísticas de visitantes que llegan desde todo el mundo. Hoy, cualquier ciudad amigable, ordenada y segura, puede transformarse en un efecto viral a través de las redes.

Cada autoridad municipal desarrolla planes de mejoramientos del espacio público, con el fin mejorar la calidad de vida de sus habitantes y poner a sus municipios, sean grandes o pequeños, a la altura de las mejores ciudades en su tipo.

Hay aspectos básicos que se deben mejorar y uno de ellos es el ordenamiento del tránsito. Las características más valoradas de una ciudad turística amigable y segura, es el respeto a las normas de tránsito, tanto por parte del peatón como de los conductores, porque esa convivencia y respeto mutuo ayudará a bajar los niveles de stress y eliminar generadores de violencia.

Eso no es un objetivo imposible de cumplir. Tampoco debe ser motivo de conflictos o aplicación estricto de un sistema de multas, que muchas veces oscilan con la arbitrariedad.  Es una cuestión simple de planificación, con etapas de información, educación y control, que puede aplicarse en un sencillo programa municipal. Este trabajo, probado en la práctica, está a disposición de los lectores que tienen funciones de responsabilidad en los municipios, con el fin de servir de guía para su ejecución practica.

Los puntos críticos del tránsito urbano

En todas las ciudades, existen tres factores fundamentales a trabajar para el ordenamiento y educación en el tránsito tanto para peatones como conductores. Esos factores deben trabajarse como ejes fundamentales de una campaña de educación vial a mediano plazo, que contenga etapas sencillas para la información, la educación y el control.

Estos tres factores están contemplados (entre otros), en la Ley Nacional Ley de Tránsito 24.449 y son fáciles de incorporar al hábito diario del conductor y/o peatón. En forma sintética, son los siguientes:

a. Generar conciencia en el Peatón de su vulnerabilidad, recordándole conductas seguras al caminar y cruzar una calle. Debe acostumbrarse a respetar los semáforos, cruzar por las sendas peatonales o esquinas y nunca cruzar por la mitad de cuadra, hablando por celular ó distraído y sin mirar.

b. Desarrollar hábitos de responsabilidad en los conductores, incentivándolos a ceder siempre el paso al conductor que viene desde su derecha, que es absoluta. Solo se pierde ante la señalización específica en contrario o cuando se ingresará a una calle de doble sentido.

El conductor también debe aprender que no debe detenerse sobre la senda peatonal y que, en caso de doblar, debe ceder el paso a los peatones.

c. El conocimiento de las prioridades de paso en las rotondas. Se debe internalizar que la prioridad de paso la tiene quien ya está girando en la misma. Si no hubiere ningún vehículo girando, la prioridad de paso la tendrá quien viene desde la derecha como en cualquier esquina. Tampoco debe olvidar advertir la maniobra que realizará mediante el uso del guiño.

Desarrollar estas actitudes en los conductores y peatones de una ciudad, es un hermoso desafío. Para llegar al éxito, deberá ejecutarse a través de un programa sencillo y permanente, que tenga continuidad en el tiempo, en el que la actitud de cada uno generará un efecto multiplicador.

Su logro progresivo fortalecerá a la comunidad y agregará un valor más a su gran potencial humano y turístico. La posicionará, además, entre las ciudades destacadas en su tipo, que no son muchas en el país y reconocidas a nivel mundial.

 

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