Aspirantes enviaron una Carta a los VGM que los visitaron en la Escuela de Suboficiales
En una emocionante carta enviada a los VGM que visitaron la Escuela de Suboficiales de Gendarmería «Cabo Raúl Remberto Cuello», los Aspirantes expresaron su emoción y orgullo de pertenencia. El texto es el siguiente:
Jesús María, 15 de octubre de 2026
Estimados Veteranos de Malvinas:
Antes que nada, nos gustaría presentarnos: Somos Aspirantes a Gendarmes de la Escuela de Suboficiales “Cabo Raúl Remberto Cuello” de Gendarmería Nacional, y en esta ocasión nuestra misión no es simplemente escribir una carta ni tan solo cumplir con un protocolo.
Nuestro objetivo es honrar una historia que merece ser pronunciada con respeto, con orgullo y con el corazón puesto en cada palabra.
Porque Malvinas no es solamente un territorio en el mapa ni una fecha en el calendario. Malvinas es historia viva, es soberanía, es compromiso y es el recuerdo imborrable de quienes estuvieron allí cuando la Patria los necesitó.
Eran jóvenes, tenían sueños, familias y una vida por delante. Sin embargo, partieron hacia una tierra hostil, enfrentando el frío, el peligro y la incertidumbre, con la responsabilidad de cumplir una misión que marcaría sus vidas para siempre.
Algunos regresaron; otros quedaron en nuestras islas, custodiando para la eternidad una causa que pertenece a todos los argentinos. Y frente a ellos, frente a su historia, tenemos una obligación: recordar, reconocer y transmitir su legado a las nuevas generaciones.
Entre aquellos combatientes hubo cuarenta hombres que llevaron los valores de nuestra Institución al extremo: cuarenta camaradas, integrantes del Escuadrón de Fuerzas Especiales 601. Cuarenta centinelas que hicieron de la disciplina, el coraje y la lealtad una forma de vida. El Escuadrón Alacrán.
Ustedes demostraron que la camaradería no se proclama con palabras: se demuestra cuando el peligro es real, cuando la misión exige el máximo esfuerzo y cuando el hombre que está al lado necesita saber que puede confiar en su compañero.
En las condiciones más difíciles, cumplieron con su deber, sostuvieron su compromiso y honraron el uniforme que vestían. No hicieron falta grandes discursos en el campo de batalla. Hablaron sus acciones, su conducta y su valentía.
Pero la historia de Malvinas no terminó cuando cesaron los combates. También hubo que regresar, volver a los hogares y enfrentar un tiempo en el que el reconocimiento no siempre llegó cuando debía llegar.
Durante demasiado tiempo, el silencio ocupó el lugar de la memoria. Sin embargo, hay algo que ningún silencio puede borrar: el valor demostrado, la misión cumplida y el honor de haber servido a la Patria.
Por eso hoy estamos acá. Para decirles que su historia no será olvidada, que su entrega no será indiferente y que su ejemplo seguirá vivo en cada integrante de Gendarmería Nacional.
Hoy los recibimos como veteranos, como protagonistas de nuestra historia y, por encima de todo, como camaradas. Porque hay vínculos que el tiempo no desgasta y legados que ninguna distancia puede borrar.
A quienes regresaron, nuestro respeto y reconocimiento. A sus familias, nuestro abrazo. Y a quienes quedaron para siempre en Malvinas, nuestra memoria y nuestro honor.
Ellos siguen presentes en cada bandera que flamea, en cada homenaje sincero y en cada argentino que comprende que la Patria también se construye recordando a quienes la sirvieron.
Señores veteranos, nosotros no estuvimos allí en 1982.
No conocimos las condiciones en las que combatieron ni podemos atribuirnos una experiencia que no vivimos. Pero tenemos una responsabilidad: escuchar su historia, reconocer su servicio y transmitir su legado con verdad, respeto y orgullo.
Porque ustedes nos enseñan que el uniforme no es una prenda más, que la bandera no es un símbolo vacío y que el juramento no es una simple fórmula. El uniforme compromete. La Bandera convoca. El juramento obliga.
Y mientras exista un gendarme que pronuncie el nombre Alacrán con respeto, mientras haya un joven que pregunte qué fue Malvinas y alguien dispuesto a contarle su historia, la memoria seguirá viva. Ustedes cumplieron su misión en 1982. La nuestra es que su historia jamás quede en el olvido.
Porque hay nombres que no se pronuncian solamente: se honran. Hay historias que no se archivan: se transmiten.
Y hay hombres cuyo legado no pertenece únicamente al pasado: nos compromete hoy y nos marcará el camino hacia el futuro.
Con profundo respeto, admiración y gratitud de quienes siguen sus pasos.
Aspirantes a Gendarmes
Escuela de Suboficiales “Cabo Raúl Remberto Cuello”




